Septiembre, mes de vendimia

Como dice el refrán, “agosto madura y septiembre vendimia la uva”. El mes de la vuelta a nuestra actividad rutinaria, después de un descanso merecido, también es habitualmente el momento en el que los racimos de las uvas trabajadas a lo largo de todo el año se recolectan para, posteriormente, ser transformadas en vino. 

La vendimia es una actividad agrícola que también está protegida por el sector asegurador, ya que no son pocos los riesgos que pueden afectar a las cosechas y a su producción. En primer lugar, las condiciones meteorológicas son un factor decisivo a la hora de hacer previsiones de producción. Por ejemplo, la borrasca Filomena que, durante el pasado mes de enero, dejó importantes nevadas e inundaciones en prácticamente todo el país, dejará un menor nivel de producción en zonas como Castilla-La Mancha y Extremadura durante este año, según las previsiones de los agricultores. No es de extrañar entonces que los riesgos, que van desde sequías extremas, lluvias abundantes, heladas, granizos y pedriscos hasta accidentes de trabajadores o en la maquinaria destinada a las operaciones de la propia vendimia, puedan suponer más de un dolor de cabeza para el productor de los cultivos y cuenten con la protección de un buen seguro.

Si bien existen pólizas de contratación obligatoria, tal como establece la Ley de Seguros Agrarios Combinados, lo cierto es que las características y circunstancias específicas de cada cosecha también van a hacer que la producción o el capital asegurado varíe considerablemente. En cualquier caso y, por ello mismo, para analizar todas las posibilidades y escoger la mejor protección de las cosechas y su producción, consultar y contar con el asesoramiento de un corredor de seguros siempre será, sin duda, la opción que nos proporcionará la máxima tranquilidad.

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